LOS EXÁMENES DE ADMISIÓN

Al momento de ingresar a una universidad, más allá de presentar nuestro consolidado de notas de la escuela superior, a veces necesitamos dar un examen que mida nuestras capacidades para la vida universitaria.

Recuerdo que a finales de los años 90, acababa el colegio y pensaba en las posibilidades que tenía para estudiar. Una vez conversado de ellos con mis padres decidimos que la mejor educación que podía poseer era en una universidad de mi ciudad.

Es así como mi mamá y yo fuimos a averiguar los requisitos que se pedían para ingresar en ella, y obviamente uno de estos requisitos era rendir un examen de admisión.

Para tales fines y ante la baja calidad de las escuelas en mi país decidimos que debería ir a una academia preuniversitaria. Aún estando en el colegio, y para no perder tiempo entre el momento en que acabe la escuela y se del examen de admisión, decidí estudiar todos los días después de acabado el colegio.

Las jornadas eran agotadoras, me despertaba muy temprano para ir al colegio y luego regresaba rápidamente a mi casa a la 1 de la tarde, almorzaba velozmente, me cambiaba e inmediatamente salía con rumbo a mi academia.

Por aquel tiempo aún no se había generado el boom de los colegios privados que ofrecen un tipo de educación que combina la escuela tradicional con la preparación para la universidad, de ese modo no me quedaba más remedio que asistir a mis clases, en un barrio muy lejano al mío.

Llegaba a mi escuela notablemente cansada y salía peor. A la hora de más trafico en mi ciudad tenía que tomar dos buses, que por lo general iban repletos, los cuales me llevarían de regreso a mi hogar, recuerdo aquellas noches en donde lo único que deseaba era que mi comida ya se encuentre servida en la mesa, pues nada más tenía tiempo de comer y echarme a dormir.

Ciertos días tenía que realizar jornadas agotadoras, estudiando luego de haber llegado a casa y al otro día retomar de nuevo toda mi rutina. Había días en que inclusive tenía que ir a estudiar los días sábados. Prácticamente no tenía vida.

Y es que los exámenes de admisión en muchas ocasiones no poseen el respectivo nivel que deberían poseer, es decir están sobre el nivel que la educación en cierto país posee.

Por esta razón, los estudiantes, como yo en esos años, tenemos que buscar la manera de poder alcanzar el nivel que no se nos proporciona en el colegio y de esta manera buscar cierta equidad con los niveles que se requieren para poder aplicar satisfactoriamente a una universidad.

Finalmente yo acabe ingresando a la universidad, aunque ahora retrocediendo el tiempo pienso que fue difícil, luego al estudiar mi carrera noté que eso no era nada comprado con lo que posteriormente tuve que esforzarme. Creo que si el primer paso es superado, cualquier otro obstáculo ya nos parecerá una insignificancia con respecto a lo que haremos posteriormente.

July 26th, 2007

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